domingo, 16 de junio de 2013

Un sueño que parecía imposible


Yo era Violet una chica de 15 años, típica adolescente rebelde. Discutía con mi madre pero a pesar de todos nos queríamos, tenía problemas pero nunca decía nada, solo me los guardaba y me refugiaba en la música.

Un día vagando en internet leí unos rumores de que mi grupo favorito vendría a mi país, al instante mis ojos se llenaron de lágrimas y la emoción llenaba mi cuerpo. Corriendo fui donde mi madre Priscila y le dije sobre la noticia….

-Mama! Mama! Quizás Super junior venga  a Chile! Llévame por favor, te lo ruego- Dije  cansada de tanto correr-

-¿Tienes dinero para las entradas?- dijo ella-                                        

-No, aunque aún no está confirmado si vienen-   dije algo triste-

Bueno, si quieres ir debes juntar el dinero para las entradas –dijo ella resignada

Me fui a mi cuarto a pensar en cómo comenzaría a juntar el dinero, lo que más quería en el mundo era poder ir a ese concierto, veía todos los posters que tenia de ellos en mi cuarto y pensaba como seria verlos en persona. Pensé en vender ropa que no usaba y así lo hice

Pasaron las semanas y el concierto se confirmo pero aun no decían los valores de las entradas, lo que más anhelaba era ir a ese concierto, no quería perderme esa oportunidad.

Y así pasaron 3 semanas, un día cuando estaba en la computadora revisando la pagina por la cual publicarían los precios me di cuenta que iban publicado una imagen con todos los precios.  Relativamente estaban baratos, el problema era que aun no tenía el dinero suficiente.

Le dije a mi madre que los precios ya iban salido y las entradas ya estaban a la venta, también se lo mencione a mi padre, el era al que menos le gustaba la idea de ir a ese concierto…

Al otro día mi mama se decidió por ir y así fuimos a la casa de mi amiga a ponernos de acuerdo en donde nos quedaríamos, en que bus nos iríamos, por cuantos días nos quedaríamos etc.…Nuestras madres sacaron cuentas y así nos encaminamos a comprar las entradas.

Con entradas en mano me di cuenta que aun falta más de un mes para el gran día, lo único que quería era que el tiempo pasara “volando” y así fue…

Ya faltaba solo un día para el concierto, no podía dormir al otro día debía levantarme temprano para viajar a Santiago, pero ¿Quién puede dormir con estos nervios? Pensando y pensando en cómo sería el concierto, me dormí.

Al otro día todo fue muy rápido me levante a las 5 a.m y fuimos al terminal donde nos esperaba el bus que nos llevaría a nuestro destino, el viaje fue largo pero entre tanto dormir paso rápido. Cuando llegamos a Santiago los nervios eran grandes ni ganas de comer tenia

-Ya llegamos ahora iremos al Movistar arena a hacer fila- dijo la madre de mi amiga-

Llegando al movistar arena fue una locura estaba repleto habían 4 grandes filas de miles de fans, todo se veía hermoso eran las 2p.m y el concierto comenzaría a las 9 p.m

-nosotras iremos al baño, quédense aquí en la fila- dijo mi madre-

-Bueno, tráigannos algo para comer! – Dije- sabía que no me entraría en provecho la comida por los nervios….

Pasaron las horas, miraba a mí alrededor y estaba repleto de fans, ya se acercaba la hora de que abrieran las puertas e hicieran entrar a los fans. En el momento en que abrieron las puertas tomo se formo un caos, empujones por aquí y por allá, como pude entregue mi entrada al guardia y pase corriendo. En el camino me encontré con unos coreanos que estaban grabando para la televisión de corea del sur. No lo pensé dos veces y salude a la cámara.

Corrí con mi amiga y nuestras madres y entramos al movistar arena, mi amiga corrió a guardar asientos y yo corrí por otro lado…

-Aquí Aquí! – gritaba yo

-Aquí no?- pregunto ella mostrando unos asientos-

-No, no, no, aquí se ve mejor! Ven ven- dije gritándole y saltando encima de los asientos para que nadie más se sentara

Y así dieron las 9 p.m las luces se apagaron y todos dentro del Movistar Arena encendimos nuestros ligthsticks (tipo de linterna azul, que usamos los fans para identificarnos). Todo se veía realmente hermoso.

De pronto una pantalla gigante se encendió y comenzó el típico intro basado en un cortometraje en el que participan ellos. Al ver  eso la emoción invadió mi cuerpo, no pude controlarme y las lágrimas comenzaron a salir. Todo fue tan rápido de repente término el cortometraje y un gran telón blanco cubrió todo el escenario, no pasaron más de 5 minutos y el telón se rompió y ellos estaban ahí.

Todo parecía un sueño, yo lloraba junto a mi amiga, mi madre estaba feliz y la madre de mi amiga también. Todo se hizo realidad, lo único que quedaba era disfrutar al máximo ese hermoso momento.


 

 

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